viernes, 30 de julio de 2010

Capítulo 1 - La Obscuridad.

Era una noche fría de invierno, mis lágrimas no cesaban de caer de entre mis pómulos, y me encontraba ahí sola, tirada entre un par de arbustos y hojas secas. ese lugar era obscuro, siniestro, era una frialdad que se sentía asta en mis huesos y claro debería de ser un reflejo de mi alma, no podía estar mas en ese lugar, ya no lo soportaba, y aunque corría sin cesar no podía escapar de ahí, después vino un destello por mí, era como un ángel con alas negras, pero aún así, no sabía a donde me llevaba, solo que cuando lo hacía me susurraba al oído: - Elizabeth despierta... Elizabeth-. No pude saber hacia donde  me llevaba ese misterioso destello, y tampoco pude observar si en realidad era un ángel o no, pues me encontraba postrada en el sofá de mi habitación con un libro en las manos, mi madre estaba al lado limpiándome las lágrimas, había sido solo un sueño, pero aún así desperté fría y todavía con las lágrimas en mis mejillas, me levanté volteé a ver a mi madre y le mencione: - Te he dicho que no me levantes así, mucho menos en fines de semana- dirigí tales palabras tan fríamente que mi madre solo se dispuso a decir con desaliento: -El desayuno está servido, te esperaré abajo-. Normalmente no me disponía a estar acompañada todo el tiempo, solía estar sola en el parque que estaba cruzando la calle leyendo un libro o cualquier cosa que me distrajera del mundo o de toda conversación con algún chico extraño, casi siempre estaba con un chico llamado David, el era igual que yo, teníamos un cierto concepto de frialdad del mundo y el era  igual de solitario que yo, ambos nos conocíamos desde los 4 años de edad y ambos habíamos vivido en Maine en Inglaterra durante toda nuestra vida, teníamos ya 19 años, yo jamás creí en el amor y todas esas cosas gracias a mi padre, que abandonó a mi madre cuando yo tenía 3 años de edad, solo ver llorar a mi madre, pude comprender el dolor que ese hombre le había causado, me decían que no pasaba nada, pero aún así era mas consciente de lo que los demás creían y pude descifrar lo que pasaba en ese entonces, David estaba en la misma situación que yo, solo que a el lo habían lastimado directamente, y ya nada parecía curarlo del frío que sentía en su ser,  por eso mismo nos comprendíamos tan bien... Continuará.

1 comentario:

  1. waaa!
    no se por qué dices qe tienes bloqueos de escritora!
    eso está muy bien!
    LO QUE SIGUE!
    LO QUE SIGUE!
    xD
    Estaré al tanto de tu blog
    Te lo dije! Es terapeutico! hahaha

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