-Conocí a alguien Elizabeth, se que no te gusta hablar de esto pero, es alguien, tu me entiendes, alguien diferente...
-No David, ciertamente no me gusta hablar de eso- pareciera que mi gesto fue de tanto disgusto y desolación, que incliné la cara y sequé las inútiles lagrimas que salían de mis ojos, pero después reaccioné y voltee a ver a David con una mirada que jamás pensé, habría en mis ojos, el gesto de una chica con el corazón roto, sin más esperanza proseguí...
-Y, ¿Que tal? ¿cómo es ella?- Dije con la voz un poco quebrada.
-Es, como te lo digo, diferente..- Hizo una pausa y me volteó a verme directamente a los ojos -¿Elizabeth? ¿Que pasa? ¿Por qué de repente te miro y tus ojos están cristalinos?-
-¡No es nada! ¿Por qué demonios haces tantas preguntas?.
Me levanté furiosa y me dirigí a pasos largos al baño de mi cuarto, cerré la puerta de un azotón y me miré al espejo del lavabo, mire mis lágrimas negras corriendo por mis mejillas, solo escuchaba los ruegos de David -¡Elizabeth! ¡Abre la puerta! ¡tenemos que hablar!- yo solo guardé silencio, pero al poco rato surgieron algunos gemidos y solo pude escuchar que mi madre hablaba con David y le pedía que se marchara y el obedeció, me recargué bruscamente en la puerta del baño y poco a poco me iba deslizando a través de ella para terminar sentada en el suelo... Continuará.
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